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Shiatsu y Emociones

 


 

SHIATSU Y EMOCIONES

Mucha gente hemos llegado a experimentar nuestro desequilibrio en relación a la salud , manifestandose en nuestro dolor físico o emocional. Esto nos ha llevado a tomar las riendas en proyectar la manera de regular nuestra salud. La experiencia suele pasar siempre por consumir distintas terapias que nos lleven a corregir nuestro déficit, esto seria un standard de desequilibrio de nuestra energía universal que en algún momento deja de fluir correctamente y se bloquea , y como consecuencia de ello el cuerpo es incapaz de enfrentarse a este desafío y pide ayuda externa. Ahí entra el shiatsu como eficaz modo de ayuda y en ese momento cabe la posibilidad de acercarse a nuestra propia realidad o seguir fuera de nosotros.

El shiatsu nos ayuda a adquirir autoconciencia y tener confianza en nosotros mismos para poder reconocer la posibilidad de escucharnos y sanarnos. Nuestra concepción de la enfermedad como algo que no va con nosotros nos aleja de la posibilidad de descubrir que es lo que esta pasando y nos victimiza , trasladando el poder al terapeuta sin habernos dado cuenta de la posibilidad de autonutrirnos y relacionarnos con los demás desde la plenitud .

El shiatsu permite a través del contacto determinar cual es nuestro estado y trabajar sobre él desde la expansión del corazón, permitiendo que se plasme sobre los meridianos , articulaciones, sistema nervioso y lo que es mas asequible para el receptor, aumentar la conciencia integral del cuerpo para poder darle herramientas de trabajo reales al receptor donde se encuentre cómodo y dependiente de si mismo y no tanto de un diagnostico que muchas veces no comprende, por eso el shiatsu debe basarse en una interacción real que acepte el momento presente y en la cual nadie mantenga un juego de poder.

Claridad y honestidad en todo momento permiten superar los desequilibrios de una manera sincera y rápida, en la que no hay distancias ni excesos. En la aceptación de uno mismo surge todo lo que se necesita para confiar "en el no hacer " para que todo suceda. Shiatsu significa soporte al proceso de autoconocimiento, al entendimiento de mi conciencia de salud , y para ello utilizamos el suelo, el tacto, la claridad y honestidad en nuestros tratamientos y escuela .

Shiatsu es pues, una participación intensa y protagonista de la persona que recibe para así poder depender de si misma y dejar de estar hacia fuera consumiendo sin criterio de educación en el proceso de la conciencia personal.

Mucha gente hemos llegado a experimentar nuestro desequilibrio en relación a la salud, manifiesto en nuestro dolor físico o emocional, y esto nos ha llevado a tomar las riendas en proyectar la manera de regular nuestra salud. La experiencia suele pasar siempre, por consumir distintas terapias que nos lleven a corregir nuestro déficit, esto sería un standard de desequilibrio de nuestra energía universal, que en algún momento deja de fluir correctamente y se atasca, inmediatamente a ello el cuerpo es incapaz de enfrentarse a este desafío y pide ayuda externa.

En ese momento hacemos eso porque no nos hemos acercado al contacto con nosotros mismos. Estamos acostumbrados al cambio, a quejarnos de nuestra situación y de la del entorno, eso hace que no reconozcamos nuestra falta de aceptarnos y ser tolerantes con nosotros mismos y los demás; eso hace romper nuestra armonía, ahí entra el shiatsu como contacto con nuestra realidad y sensación de nosotros mismos; en ese momento entra la posibilidad de acercarse a nuestra realidad misma o seguir fuera de nosotros.

El shiatsu nos ayuda a tomar autoconciencia y crecer en confianza hacia nosotros mismos, para poder reconocer en nosotros la posibilidad de escucharnos y sanarnos. Nuestra concepción de la enfermedad como algo que no va con nosotros nos aleja de la posibilidad de descubrir qué es lo que está pasando y nos victimiza , trasladando el poder al terapeuta o a una técnica, sin habernos dado cuenta de la posibilidad de autonutrirnos y relacionarnos con los demás desde la plenitud de la conciencia. Para eso es necesario un contacto real honesto y que no encubra ninguna inseguridad ni interpretación, que vaya a través de una técnica que no sea la del contacto real. Por ello el shiatsu nos sitúa en ese plano de una manera evidente y rápida y permite reencontrar la necesidad y darla el soporte y espacio necesario para que todo suceda sin prácticamente saber cómo, desde la totalidad.

El shiatsu permite a través del contacto, determinar cúal es nuestro estado y trabajar sobre él desde la expansión del corazón , permitiendo que esto se haga sobre los meridianos, articulaciones, sistema nervioso y lo que es más asequible para el receptor, a aumentar la conciencia integral del cuerpo para poder dar herramientas de trabajo reales al receptor y en las cuales se encuentre cómodo y dependiente de sí mismo y no tanto de un diagnóstico que muchas veces no comprende. Por eso el shiatsu debe basarse en una interacción real que acepte el momento presente y en la cual nadie mantenga un juego de poder.

Claridad y honestidad en todo momento permiten superar los desequilibrios de una manera sincera y rápida, en la cual no hay distancias ni excesos, en la aceptación de uno mismo surge todo lo que se necesita para confiar en el no hacer nada para que todo suceda.

El contacto con Do-in (auto-shiatsu) permite empezar a tomar conciencia del cuerpo y de las manifestaciones físicas de las cuales voy tomando conciencia. A través de las resistencias que voy encontrando y cómo las quiero resolver, me irá dando un punto de tolerancia y quietud donde perderé la intención y es entonces cuando ocurre algo. El objetivo y la intención siempre esconden algo lo cual debemos llevar al cuerpo y a la carga que esa emoción impone en él, nos podemos abandonar, soltar, cuando sentimos que no hay enjuiciamiento, intención. Estar a gusto sin saber qué hacer, creer que algo sucederá en vez de pensar en qué tengo que saber o tener la respuesta.

El trabajo con el cuerpo y con la presión sobre otra persona nos permite conocer nuestros límites, nuestra conciencia de la expansión que estamos generando y tomar el contacto con ello es lo que permite equilibrarnos y aceptarnos.

Las emociones sufren una carga en el cuerpo y hay que acogerla para así poder aprender a llevar conciencia a ella y enseñarle a darle más espacio, aceptarla o permitirla ir en otro sentido. Tomar conciencia de esa carga muchas veces ya permite darle más tolerancia y espacio en nuestro cuerpo y así ejerce menos tensión, luchar contra ella es un muy mal síntoma de no estar en sintonía con nosotros mismos.

El sentir el contacto con nuestro cuerpo, con nuestros sentimientos, es establecer vínculos con nuestra valía, con lo que todos deseamos que es el amor y el cariño, esto hace que nos sintamos más a gusto y en libertad con nosotros mismos.

La suavidad, delicadeza y naturalidad del shiatsu radican en ese contacto con uno mismo a través del cuerpo físico y de la conjunción de ese contexto sin intenciones que nos permite llenar nuestro ser o avanzar hacia ello desde un sitio real sin intenciones escondidas, puesto que éstas siempre se desvanecen con la pureza del contacto entre dos personas.

Shiatsu es pues, una participación intensa y protagonista de la persona que recibe para así poder depender de sí misma y dejar de estar "hacia fuera" consumiendo sin criterio de educación en el proceso de la conciencia personal.