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Reportaje sobre el trabajo con las mujeres

Las mujeres en contacto con el mundo del Shiatsu es abrumadoramente mayoritario, tanto en tratamientos individuales como en las clases de formación de terapeutas.En los Amigos del Shiatsu trabajamos con mujeres en un 80% de las sesiones y nuestr@s alumn@s pertenecen mayoritariamente a este colectivo.Llevo años observando, estudiando e investigando sobre todo lo relacionado con las mujeres tanto en su trayectoria histórica como en sus características esenciales.

Una de las cosas que más me llaman la atención es la capacidad que tenemos las mujeres de ocuparnos de muchas cosas y de cuidar a mucha gente. Esto que en principio es un “don”, es también lo que nos puede llevar a perder el contacto con nosotras mismas. No nos damos cuenta de que esa atención y cuidados que tenemos hacia los demás, casi siempre, es en detrimento de nosotras mismas. Esta necesidad de “complacer” puede fllevar implícito un peligro. Es posible que nos lleve a pensar que los demás son mejores que nosotras, que nosotras no valemos mucho y a veces nada.

Al no valorarnos hay muchas cosas que merecen nuestra atención antes que nosotras mismas. No atendemos nuestras necesidades, que la mayoría de las veces se traducen en sensaciones, lo que nos lleva a un estado de insatisfacción que se va acumulando en forma de tensión corporal. Desconectamos con lo que realmente pensamos o queremos, lo que hace que no vivamos lo que queremos o “somos”, y esto se puede ir grabando en nuestro cuerpo en forma de zonas muy cargadas de tensión o insensibles al contacto. Cuando nos duele alguna zona del cuerpo o nos molesta algo, tomamos un calmante o algún medicamento que nos permita seguir con “nuestra vida”. Sin embargo, en muchos casos, estos síntomas nos están hablando de necesidades que no estamos escuchando y lo hacen de manera clara a través del cuerpo.

El shiatsu es una herramienta mediante la cual podemos hacer un viaje de regreso hacia nuestra realidad corporal, es curioso como una de las cosas que más llaman la atención a la gente que recibe shiatsu por primera vez es descubrir zonas de su cuerpo desconocidas hasta ese momento. Durante una sesión de shiatsu se van presionando con el pulgar, las manos, los codos o las rodillas sobre las distintas zonas del cuerpo, también están incluidas, manipulaciones articulares, estiramientos de Canales Energéticos, de cadenas musculares, músculos y partes del cuerpo específicas, trabajos con la respiración, además de otras técnicas que se aplican en función de las necesidades del receptor/a.

En el trabajo de Shiatsu el/la terapeuta y el/la receptora recorren juntos las distintas partes del cuerpo, escuchando mediante el contacto lo que va expresando cada zona y el cuerpo en general. No es el/la “especialista” el que tiene el poder de lo que esté pasando, es la persona que recibe la sesión la que va indicando de diferentes maneras lo que es más adecuado en cada momento para ella; La necesidad más apremiante para satisfacer, la carga más pesada que aliviar, el conflicto más molesto que resolver, y el/la terapeuta está allí para ayudarle en esa tarea. Es un trabajo de colaboración.Cada sesión es un recorrido que el/la terapeuta y el/la receptor/a hacen juntos por un camino corporal hacia lo que sentimos. Colaboran e investigan zonas en conflicto que el receptor ya reconoce antes de empezar la sesión, o que aparecen durante la misma. Cada zona es atendida y trabajada de manera que se pueda ir integrando progresivamente. En estas partes del cuerpo pueden estar reflejadas vivencias que no hemos completado, necesidades no satisfechas, frustraciones sin solucionar y, podríamos decir, buena parte de lo que no hemos integrado en nuestra vida. Así como “la cara es el espejo del alma”, nuestro cuerpo refleja un gran número de marcas que se pueden manifiestar como dolor, insensibilidad, calor, frío, etc., y que pueden tener que ver con partes de nuestra vida aún no resueltas.

A veces, durante las sesiones de Shiatsu, pueden surgir emociones que están relacionadas con la parte del cuerpo en la que estamos incidiendo, poder reconocerlas y vivirlas nos permite que la integración emocional también sea posible a través de lo corporal. Una sesión de Shiatsu es un espacio de confianza donde la persona que recibe la sesión cuenta con el apoyo incondicional de otra persona que le ayuda a entrar en contacto, reconocer y expresar bloqueos que pueden ser un primer paso para solucionar conflictos sin resolver.


 A continuación podéis ver un reportaje emitido por el canal autonómico de la Comunidad de Madrid sobre el trabajo realizado con estas personas.


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